Algunas actividades preliminares para el docente y los estudiantes

Nivel: Primaria (11-12 años) | Autor(es): Material traducido de La main à la pâte | País: Francia | Fecha de publicación: 19/02/2008

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Referencias didácticas

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Propósitos


Descripción

Aquí se proponen algunos experimentos para el docente. Puede inspirarse en ellos para planear sus actividades en clase: se trabaja en la utilización de una linterna para hacer simulacros que conduzcan a los niños a dirigir y anticipar las manifestaciones del fenómeno del eclipse Solar:

1. "Si me contaran los eclipses"
2. Eclipse total de lámpara
3. Eclipse total de lámpara: visible en un lugar determinado
4. Eclipse parcial de lámpara

 

Sugerencias Didácticas

Si me contaran los eclipses

Hoy en día, el bello espectáculo de un simple eclipse de Luna parece ser tan apreciado por el público como por los astrónomos. Con más razón, la visión excepcional de un eclipse total de Sol en un lugar particular desplaza multitudes de amateurs, por su rareza y su magnificencia.

Pero, ¿de qué se trata exactamente?, es muy simple: para que haya eclipse de un astro, es decir, para que éste parezca oscurecerse más o menos, o incluso desaparecer, se necesitan tres actores que jugarán, de alguna manera, a las “escondidas”: por un lado, una fuente luminosa, y por el otro, dos objetos, alineados los tres de tal forma que uno de los objetos se interponga entre el otro y la fuente de luz.

Hay, en este caso, dos posibilidades, como lo muestra la figura 1. Si los tres actores son el Sol, la Tierra y la Luna, un observador situado en la Tierra asistirá (caso A) a un eclipse de luna: ésta, “escondida” detrás de nuestro planeta, ya no es iluminada por los rayos solares. En el caso B, asistirá a un eclipse de Sol: este, “escondido” por la Luna, o más bien ocultado directamente por ella, dejará ver sólo su corona.

Recordemos que el eclipse de Sol se debe a una notable coincidencia: vistos desde la Tierra, los dos astros tienen un disco de un tamaño más o menos idéntico. ¿Por qué? Porque la Luna, que en realidad tiene un diámetro 400 veces más pequeño que el del Sol y ¡está al mismo tiempo 400 veces más cerca de nosotros!

Eclipse total de lámpara

Se trata de vivenciar un “eclipse de lámpara eléctrica” utilizando la cabeza y el puño.

En una habitación oscura, colóquese delante de una fuente de luz no demasiado fuerte, que represente el Sol (una lámpara de escritorio orientable sería la más apropiada). Su cabeza representa la Tierra, su ojo un observador situado sobre ella, y su mano derecha, con el puño cerrado que representa la Luna.

Sitúese frente a la lámpara que debe estar a la misma altura que su rostro. Levante el puño un poco hacia la derecha y desplácelo hacia la izquierda hasta que parezca “tocar” el borde de la lámpara: en ese momento, ya no lo verá iluminado; es por consiguiente la nueva Luna. Ahora, cierre el ojo izquierdo y pase lentamente su puño delante de la lámpara: a partir del momento en que su ojo derecho la vea completamente escondida, está presenciando un eclipse total de lámpara, es decir, de Sol.

Es posible que perciba, de todas maneras, un poco de luz alrededor de su puño: representa la corona solar, que se torna visible durante los pocos minutos (5 a 6 máximo) que dura un eclipse total. Si también mediante la proyección, hace coincidir el borde de la lámpara con las articulaciones situadas en la base de sus dedos doblados, verá la luz pasar por entre las protuberancias que éstas forman: sucede lo mismo con las montañas de la Luna situadas en la periferia del disco, entre las cuales aparecen manchas de luz muy viva llamadas “perlas de Baily”.

Eclipse total: visible en un lugar determinado.

Ahora, tome un espejo en su mano izquierda (del estilo de un espejo de maquillaje) y vuelva a simular el eclipse total de Sol visto por su ojo derecho. En ese momento, mírese en el espejo: la sombra de su puño está justo sobre su ojo abierto (si toca el ojo izquierdo cerrado, rectifique su posición o disminuya su extensión acercando un poco el puño a su rostro). No se mueva y cierre el ojo derecho, abriendo de nuevo el ojo izquierdo: éste puede ver la lámpara en su totalidad y por consiguiente, no ve el eclipse. Esto muestra que, a diferencia del eclipse de Luna, el eclipse de Sol sólo es visible en un lugar determinado, poco extenso (aquí, su ojo derecho): este lugar corresponde al punto de impacto del cono de sombra de la Luna sobre la Tierra, zona ligeramente elíptica y de tamaño variable, pero que no puede exceder los doscientos kilómetros.

Eclipse parcial de lámpara

Nuestro experimento terminará por la simulación de un eclipse parcial. Su ojo izquierdo, todavía abierto, ve en el espejo la sombra de su puño cubriendo su ojo derecho cerrado. Desplace lentamente el puño hacia la izquierda para que cubra parcialmente la lámpara, y mire en el espejo: la sombra del puño cubre ahora parcialmente su ojo izquierdo, encontrándose la pupila en la zona limítrofe, es decir en la penumbra de su puño. Esto muestra que un espectador en la Tierra puede asistir a un eclipse parcial de Sol si se encuentra en la zona de penumbra de la Luna.

La penumbra que rodea la punta del cono de sombra es, a diferencia de ésta, muy amplia: ¡su diámetro alcanza en promedio 7.000km! Puesto que esta zona cubre una gran superficie del suelo acompañando la zona de totalidad, comprendemos por qué los eclipses parciales son mucho más frecuentes en un lugar determinado que los eclipses totales. También sucede que cuando la Luna pasa ligeramente muy arriba o muy abajo para que la punta del cono de sombra pueda tocar la Tierra, no hay zona de totalidad, sino únicamente una gran zona de penumbra. Visualmente, el eclipse parcial es mucho menos espectacular que el eclipse total, sobre todo cuando el Sol, poco escondido por la Luna, aparece simplemente recortado. Sin embargo, veremos que este fenómeno permite hacer experimentos y observaciones muy interesantes.

Finalmente, como la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol es ligeramente elíptica, puede suceder que la Luna, aunque se alinee exactamente con el Sol y la Tierra, pase demasiado lejos por delante de ésta: solo su cono de penumbra toca nuestro planeta. El diámetro aparente del disco lunar será entonces ligeramente inferior al del Sol, cuyo contorno permanecerá visible bajo forma de anillo. En ese preciso instante se producirá un eclipse anular, bastante raro igualmente. (El último, visible en Francia, tuvo lugar en 1912, ¡habrá que esperar hasta el 2059 para ver el próximo desde Francia!)

Materiales de trabajo

  • Lámpara móvil de escritorio